Imágenes de video publicadas recientemente por el Departamento de Policía de Los Ángeles revelan una situación impactante. Dos policías fueron filmados discutiendo su juego de Pokémon Go, ignorando una llamada de emergencia sobre un robo a mano armada. Los oficiales, Louis Lozano y Eric Mitchell, fueron despedidos en 2018 después de una investigación disciplinaria que concluyó que violaron las reglas del departamento al no apoyar a un colega durante la llamada de robo y luego mentir cuando fueron confrontados por sus superiores e investigadores internos. Este incidente, ocurrido en abril de 2017, fue descubierto gracias a la cámara digital ubicada en su patrulla. Las imágenes fueron difundidas por la ciudad de Los Ángeles y provocaron fuertes reacciones.
Agentes despedidos por negligencia
Los agentes Lozano y Mitchell, que trabajaron durante 17 y 7 años respectivamente con la policía de Los Ángeles, fueron sentenciados a despido injustificado según su abogado, Greg Yacoubian. Este último afirma que el departamento utilizó ilícitamente la grabación de su conversación privada para demostrar su mala conducta. También señala que los agentes fueron interrogados sin presencia legal ni representación sindical. Según él, esto fue una violación del derecho a la privacidad de los agentes de policía.
Los vídeos muestran claramente a los agentes discutiendo sobre el juego Pokémon Go durante más de 20 minutos, mientras se suponía que estaban en intervención. Los agentes afirmaron que no estaban jugando, sino que estaban usando una aplicación de rastreo para atrapar criaturas místicas. Sin embargo, una investigación interna reveló que sí escucharon el llamado de robo a mano armada, pero decidieron ignorarlo para seguir jugando Pokémon Go.
Una condena justificada
El departamento de policía presentó 16 pruebas durante las audiencias disciplinarias de los agentes, algunas de las cuales definían los términos del juego Pokémon Go. Los agentes se declararon culpables de no responder a la llamada de radio, pero no culpables de los demás cargos. . Las comisiones disciplinarias que resolvieron los casos de los agentes reconocieron por unanimidad su deshonestidad y comportamiento inadecuado. Concluyeron que su decisión de jugar mientras estaban de servicio “violaba la confianza del público” y representaba un comportamiento “poco profesional y vergonzoso”.
Este caso provocó fuertes reacciones y planteó dudas sobre la disciplina y la responsabilidad de las autoridades. Los agentes Lozano y Mitchell perdieron sus empleos y también perdieron sus apelaciones ante la Corte de Apelaciones de California. Este caso sirve como recordatorio de la importancia de una conducta profesional y responsable por parte de los agentes de policía para mantener la confianza pública y garantizar la seguridad de todos.
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