Deje de lado sus expectativas de permanecer siempre conectado con las sorpresas del idioma, y un viajero nómada encontrará lo que busca en un apasionante misterio de paradojas temporales. La Ciudad de México llama a la aventura con su ubicación única, un teléfono público lleno de respuestas a un sinfín de preguntas sobre el significado del conocimiento absoluto. Cada historia es un palíndromo, un mundo en bucle que revela un festín de imágenes esquivas. Esta enigmática expedición es sólo el adelanto de un ambicioso proyecto de los cerebros de Niantic, la empresa afiliada a Google, y Punchdrunk, una compañía de teatro inmersivo que ha reinventado Macbeth de forma escarpada. Descubre la génesis y el desenlace de este legendario juego, profundiza en lo insólito del pasado y lo que pudo haber sido.
Los enigmáticos orígenes de la experiencia teatral inmersiva
Esas noches interminables en la Ciudad de México fueron una mera vanguardia de las ambiciones de la colaboración, codificadas como “Hamlet”. Niantic, conocida en particular por el fenómeno móvil Pokémon Go, ha unido sus fuerzas creativas a las de Punchdrunk, sumergiendo así a los jugadores en un mundo alternativo, donde la inmersión teatral se entrelaza sutilmente con el ingenio tecnológico de Niantic. Es la alianza entre estos dos creadores la que dio como resultado el desarrollo del proyecto más extraño y atrevido de su carrera.
De las raíces tecnofóbicas a la encarnación digital
Antes de esta insólita unión, Punchdrunk era una modesta start-up teatral, reacia a adaptarse a los avances tecnológicos. Su trabajo pretendía mantener una autenticidad y sencillez analógicas. Sin embargo, la empresa ha ido evolucionando poco a poco, incluso en sus colaboraciones para proyectos digitales. De hecho, Punchdrunk buscó explorar las mecánicas de los juegos móviles, intentando entrelazarlas con la experiencia teatral.
Experimentos audaces fusionados con el arte de los juegos.
La colaboración entre Niantic y Punchdrunk iba a encarnar la continuidad de la visión de este último. La creación de un universo de Punchdrunk, dividido y distribuido a los jugadores a lo largo del tiempo, se basó en la tecnología de Niantic y una historia vagamente ligada al próximo programa de Punchdrunk, The Burnt City. Sin embargo, este diseño innovador enfrentó obstáculos tangibles que interfirieron con su realización, incluidos problemas de escala, seguridad y dificultades para conciliar las visiones artísticas de las dos empresas.
Con un gran interés en el misterioso ocaso de lo imaginativo y lo real, esta asociación prometía ser un catalizador para la transformación de la industria del entretenimiento. Sin embargo, a pesar del abrupto final del proyecto, la experiencia y los aprendizajes ayudaron a afinar la creatividad de cada una de las empresas involucradas.
Fuente: www.polygon.com





