Un thriller ciberpunk inmersivo y fascinante
Nobody Wants to Die es un juego cuyo universo distópico me aterrorizó. Ambientada unos cientos de años en el futuro, representa una sociedad distópica donde la inmortalidad se ha convertido en una realidad, pero el gobierno ha tomado el control total y legal de nuestros cuerpos, en lugar de garantizar la felicidad eterna. En este mundo fascinante pero inquietante, un asesinato de alto perfil se convierte en el catalizador de un misterio apasionante (aunque no siempre activamente atractivo).
Estética notable
Desde el lanzamiento de Blade Runner en 1982, han abundado las representaciones de una metrópolis cyberpunk. La oscura representación de la ciudad de Nueva York en 2329 en Nobody Wants to Die se destaca como una de mis favoritas debido a su efectiva fusión del Art Deco. El juego parece como si la tecnología explotara en la década de 1930 y al mismo tiempo mantuviera la estética de la época; Los autos antiguos vuelan por el aire contaminado de la jungla de asfalto y los dispositivos futuristas tienen diseños inspirados en Tomorrowland. Además de una cuidadosa dirección de arte, la fidelidad gráfica es impecable con una magnífica iluminación que ilumina el denso paisaje urbano y los interiores. Nobody Wants to Die es un juego hermoso y una introducción inteligente a su mundo se encuentra entre mis momentos favoritos del año.
Una experiencia narrativa cautivadora
El juego ofrece algunas horas de historia interesante, resolución de acertijos sencilla pero bien presentada y paisajes impresionantes. La duración ideal del juego te permite terminarlo justo antes de que los largos segmentos de investigación comiencen a parecer repetitivos, porque tu caja de herramientas nunca cambia. Aunque no pude ponerme el sombrero de detective tan apretado como me hubiera gustado, disfruté mi visita a esta visión futurista y alarmante.
Fuente: www.gameinformer.com





