Un grupo de padres presentó recientemente una queja colectiva contra los juegos épicos y su juego Fortnite, acusando a la compañía de “prácticas engañosas”. Esta acción legal destaca el uso de contadores de tiempo en la tienda en juego, lo que habría llevado a los menores a comprar objetos que de otra manera no habrían completado. Un precedente de quejas similares ya había visto juegos épicos sancionados en los Países Bajos, lo que plantea preguntas sobre la regulación de las microtransacciones en la industria de los videojuegos.
Acusaciones contra juegos épicos
La queja se presentó el miércoles en un tribunal en San Francisco y acusa a los juegos épicos de haber construido un sistema de tiendas en el juego que da la ilusión de rareza, lo que empuja a los jugadores jóvenes a realizar compras no deseadas. Los padres creen que los mecanismos de marketing están diseñados para explotar la vulnerabilidad de los niños, creando una situación en la que se sienten apurados por comprar.
Ciertos elementos de la tienda, como pieles de tiempo limitado, no han desaparecido según lo prometido, lo que ha aumentado la confusión de los jugadores. Las acusaciones precisas mencionan que los objetos, como el Renegade Raider de Skin, desaparecen definitivamente, mientras que otros permanecen disponibles bien después del final de la cuenta regresiva.
Precedentes legales y sanciones
Además de la queja actual, se abrió una acción legal similar en los Países Bajos, donde los juegos épicos fueron sentenciados a una multa de 1.125 millones de euros por “tiempos engañosos”. Este precedente podría desempeñar un papel en la decisión de la corte californiana sobre la validez de las acusaciones presentadas por los padres.
Epic Games respondió a la queja diciendo que contenía “errores de hecho” y no reflejaba el funcionamiento real de Fortnite. En su declaración, la compañía mantiene haber eliminado medidores de tiempo en su tienda e implementado protecciones contra compras no deseadas, como mecanismos de confirmación y controles parentales elaborados.
El futuro de la llanura
El juez tendrá que decidir sobre la cuestión de si la queja realmente puede continuar, y si este es el caso, otras partes podrían unirse al procedimiento. Esto podría allanar el camino para los cambios en la forma en que los videojuegos administran microtransacciones, especialmente estas dirigidas a un público joven.
La situación destaca la necesidad de un equilibrio entre los modelos económicos de los videojuegos y la protección adecuada de los consumidores, especialmente los más jóvenes. Los desafíos son altos, tanto para los desarrolladores como para los jugadores y sus familias, en un entorno cada vez más complejo en torno a las compras digitales.
Lecturas: 0




